formularioHidden
formularioRDF
buscador

Panel Información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.

«La educación debe mejorar y hay que fomentar la lectura, incluida la de los buenos periódicos»

tipo de documento semantico ernews

El periodista burgalés, experto en el lenguaje, está este sabado en Logroño para participar en el congreso Trabalengua con la ponencia 'Lo que no se nombra sí existe'

«La educación debe mejorar y hay que fomentar la lectura, incluida la de los buenos periódicos»
Fecha: 08/11/2019

La palabra siempre le ha marcado el paso, desde la publicación de su primer artículo (con 16 años) en 'La voz de Castilla' hasta sus actuales columnas en El País, enmarcadas en 'La punta de la lengua'. Precisamente el Libro de Estilo de este diario, una 'biblia' del periodismo y referente para otros muchos medios, lleva su firma. También otros libros de estilo, numerosos ensayos y una novela. La Fundación del Español Urgente (Fundéu), que puso en marcha durante su etapa al frente de la Agencia EFE, es otra de sus destacadas criaturas.

Álex Grijelmo (Burgos, 1956) participa este sábado, en Riojafórum, en el congreso Trabalengua que organiza la Fundación San Millán.

-Supongo que su ponencia, 'Lo que no se nombra sí existe', tiene mucho que ver con su tesis doctoral sobre 'El sentido del silencio en la información' o incluso con su libro 'La información del silencio', sobre las manipulaciones informativas basadas en trucos de silencio. ¿Es así?

-Sí, tiene que ver con eso y con la afirmación que se hace cada vez más a menudo para condenar el masculino genérico y la supuesta ocultación de la mujer en el lenguaje. Esta denuncia se podrá plantear legítimamente, desde luego, pero no con ese argumento. Si lo que no se nombra no existiese, no existirían tampoco recursos de la lengua y la comunicación como el sobrentendido, la presuposición, la insinuación, la ironía, las metonimias o las sinécdoques.

-¿Hay más información del silencio de la deseada en los medios de comunicación?

-Y en la política. Las grandes manipulaciones de hoy en día no se basan tanto en manejar datos falsos como en omitir otros verdaderos.

-Para combatirlo propone una autorregulación ética de los medios (en los libros de estilo y en los códigos deontológicos). ¿Está cundiendo su propuesta?

-Yo creo que no. O al menos, no suficientemente. Necesitamos organismos independientes y con autoridad moral, vinculados a los colegios de periodistas, que sancionen con eficacia, aunque sea mediante resoluciones simbólicas, a quienes mientan a sabiendas o incurran en prácticas temerarias o antiéticas. Tal vez podamos aprender en eso de los colegios de médicos o de abogados. No para copiar sus códigos, pues se trata de realidades distintas, sino para tomarlos como referencia.

-¿Somos conscientes los ciudadanos del valioso patrimonio que es el lenguaje, y concretamente nuestra lengua castellana?

-Yo creo que los ciudadanos son más conscientes de eso que muchos periodistas.

-¿Nuestro idioma precisa de más papel y bolígrafo, de escribirlo y de leerlo conscientemente, frente a las palabras que circulan por la red? ¿Evitaríamos así malear nuestra lengua?

-El soporte no importa mucho, sino lo que cada cual tenga en la cabeza. Lo que pasa es que antes, hace treinta años, la gente en general apenas escribía nada, salvo vinculación profesional con el idioma, y ahora lo hace todo el mundo. Y podemos leer a mucha más gente. Y por eso puede dar la sensación de que se escribe peor.

-Da también la sensación de que vivimos en una sociedad del todo vale; 'cuelan' las mentiras -incluso las de nuestros políticos-, las faltas de ortografía, las palabras mal sonantes, los términos mal expresados e inventados... ¿Qué nos está pasando?

-Es que la educación debe mejorar mucho. Hay que fomentar la lectura, incluida la de los buenos periódicos. Un ciudadano informado pudo darse cuenta de las mentiras que hubo en el debate del otro día; pero la gente que no lee es más manipulable.

-¿El castellano de Hispanoamérica debería ser un espejo donde mirarnos, sobre todo para evitar los anglicismos?

-Allá también los usan, sólo que a menudo son distintos de los nuestros. El problema de los anglicismos es que nos creemos más importantes si los usamos. Eso se debe a nuestro complejo de inferioridad ante el inglés.

-Sostiene que el futuro del papel es la interpretación, frente a la información de urgencia que proporciona la web. ¿Se está enfocando bien ese futuro en los medios impresos?

-En mi opinión, no. Y cada vez están más difusas las líneas entre la información, la interpretación y la opinión. El lector tiene derecho a saber en qué registro se le habla, y por eso hay que diferenciar tipográficamente los distintos géneros en función de la distinta presencia del 'yo' del periodista en ellos, de modo que el lector sepa ante qué grado de subjetividad se encuentra.

-Entre sus más recientes publicaciones figura 'El cazador de estilemas', su primera novela y con la que ha 'inventado' el género del thriller lingüístico. ¿Cuál es el estilema de Álex Grijelmo?

-Digo mucho «en efecto», como uno de los personajes. Pero eso es porque no me importa dar la razón.

 

https://www.larioja.com/culturas/educacion-debe-mejorar-20191109180623-nt.html

Autores: