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Exhibición física para cerrar Actual

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Los Vivancos ofrecen el espectáculo ‘Aeternum’ en Riojafórum, una muestra de taconeo flamenco y capacidades circenses

Exhibición física para cerrar Actual
Fecha: 07/01/2016

El festival Actual 2016 ha acabado con la actuación de Los Vivancos en Riojafórum. Su espectáculo ‘Aeternum’ es un espectáculo físico, un culto al esfuerzo, a las capacidades, a las habilidades como el equilibrio, el pulso y la fuerza. Combina baile, danza y un poco de interpretación musical. Sobre todo es una fusión visual, en la que se trata de llamar la atención del espectador mediante coreografías que mueven continuamente a los siete hermanos por el escenario. ‘Aeternum’ transcurre sin descanso durante 90 minutos, lo que ya supone un gran mérito. Los siete hombres que protagonizan el espectáculo deben tener una condición física extraordinaria. Con respecto a lo que ofrecen, su «extreme flamenco fusión» parece, en realidad, una representación circense disfrazada con elementos artísticos menores.

El espectáculo cuenta con varios números, siempre protagonizados por la danza o el baile flamenco. El taconeo es el sonido permanente durante la actuación, lo que aporta la atracción que hace que el público, quizá, no se fije en otros detalles. Los Vivancos, a veces, actúan en conjunto, y otras, en un formato reducido. Cuando sólo aparecen dos o tres hombres sobre el escenario el número gana en calidad artística, es más detallista y menos rimbombante. El primero de todos, un duelo de baile flamenco entre dos hombres, representando una especie de lucha a muerte entre el bien y el mal, es el mejor de todos, en cuanto a arte. En la música de fondo se escuchaba cantar a Niña Pastori, aunque después se derivó hacia el ‘heavy metal’. Al final de la función incluso se escuchó a Marilyn Manson, tal vez para que al público le terminara de hervir la sangre.

El vestuario también está cuidado, pero sobre todo destaca la iluminación. Todo debe entrar por los ojos, no tanto por los oídos porque es un espectáculo poderosamente visual. De los aproximadamente 800 espectadores que acudieron a Riojafórum la gran mayoría eran mujeres. Ellas, encantadas con que la organización advirtiera al inicio que Los Vivancos les atenderían en el ‘hall’ al acabar el espectáculo, aplaudieron la información. Y todavía no había comenzado la obra. Es más, la mayor ovación se la llevaron los artistas cuando, con vaqueros apretados y el torso desnudo, dieron la espalda al público e hicieron una coreografía moviendo el trasero. Fue el momento más soez de la función, una vulgaridad que desvela las pretensiones de la compañía: gustar de cualquier manera, también exhibiendo músculo.

No hay que restar mérito a lo que hacen Los Vivancos, aunque el reconocimiento sea más físico que artístico. La coreografía que protagonizaron todos juntos sobre el escenario con los ojos vendados merece el aplauso por la capacidad de orientación, aunque a Josua se le escapara uno de los palos que empleaban para hacer sonar el tablado y acabara perdido por el escenario. Ese fue uno de los números que levantaron al público de sus asientos para aplaudir. Antes, el propio Josua había protagonizado una de las partes más llamativas del espectáculo tocando el cajón flamenco y haciendo equilibrios sobre él, taconeando. Otro taconeó mientras tocaba la flauta travesera, lo que, en comparación, pareció poca cosa. Y Elías hizo el ‘spagat’ apoyando los tobillos sobre dos plataformas metálicas y tocó el contrabajo eléctrico. Antes, los tres habían interpretado una particular versión de ‘El vuelo del moscardón’ de Korsakov ataviados con unos trajes que parecían extraídos de una secuela de ‘La naranja mecánica’.

También hubo una exhibición de katas de artes marciales. Y es que en ‘Aeternum’ cabe de todo: baile flamenco, danza, música, acrobacias, artes marciales… Es un espectáculo complejo de definir pero fácil de explicar: se basa es la espectacularidad, en mostrar ciertas habilidades y exhibir un derroche físico a través de siete hombres musculados que comienzan la función vestidos y finalizan con el torso desnudo. Incluso bajaron al patio de butacas a recibir el calor de un público que acabó entregándose. Sorprende, como el circo. Y tiene mérito, desde luego.

http://www.larioja.com/planes/201601/07/exhibicion-fisica-para-cerrar-20160107102637.html

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